Cada viaje a Granada es un
regalo para los sentidos. Da igual si es el primero o el enésimo. Es siempre
una maravilla recorrer sus calles y plazas, disfrutar del obligado tapeo, admirar
las vistas desde el Albayzín a la
Alhambra (y viceversa), en fin, sentir el espíritu de una
ciudad que se hace tuya por lo menos durante unos días.
Esperemos que no pase
demasiado tiempo antes de nuestra próxima vez!!!












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