A principios de este año
volvimos a estar allí, en ese sitio que nos encanta y del que no nos aburrimos
nunca. Era la primera vez que viajábamos en invierno y los correspondientes nervios con respecto al estado
del tiempo y el viaje en avión estuvieron presentes, pero las ganas de estar allí siempre ganan
(¿valga la redundancia?) a todo lo
demás.
Como siempre, todo confluyó
para que el viaje fuera espléndido. Ya no se trata del furor turístico de las primeras visitas donde
no queríamos perder detalle, sino del disfrute de lo ya conocido y lo
nuevo desde la total tranquilidad y
relajación.
Nos está haciendo falta una
nueva toma de contacto, así es que auguro visita, pronto!.

Niebla en Assisi


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